El Método Baco 1

PEZ PEQUEÑO EN EL OCÉANO:
A menudo nos jactamos de ser peces grandes en una bañera y no movemos un dedo para cambiar esa sensación de limitado privilegio. Es igual que ser el Rey tuerto en el país de los ciegos: mientras unos creen en su eterna ceguera otro se convierte en amo y señor gracias a su único ojo diestro. Un actor debería huir de esa trampa para apoltronados que se dejan regir por el pánico al rechazo. Un actor no debería malvenderse aceptando ser un “Rey tuerto” en el país de los ciegos y debería emprender un viaje a la búsqueda del país de los que “ven más allá de las paredes” e instalarse con ellos. El pez grande en una bañera exhibe sus notables proporciones… no por su afortunada genética; sino, por lo escaso del espacio donde nada. La condición de un actor debería alejarlo de escoger el placer del baño en una bañera. En una pila difícilmente te ahogarás, eso es cierto, difícilmente tendrás que demostrar tus dotes en braza para permanecer a flote, estamos de acuerdo, y raramente nos atacará el tiburón del imprevisto; ni siquiera será necesaria la espontaneidad o la creatividad para salvar situaciones inesperadas. Todo lo tendremos “controlado”; pero, ese “control” es el temible enemigo del actor creativo. Controlando el imprevisto es complicado que surja ese punto de creatividad que funciona como combustible para el artista. La creatividad es un recurso que aparece de la mano de la espontaneidad con el fin de solucionar las pruebas del imprevisto.
Un pez pequeño nada en un océano de oportunidades, se desplaza por lugares inesperados, avanza por una corriente marina de constante conocimiento, nunca tendrá la falsa seguridad del control de sus acciones; pero, gozará del placer del aprendizaje, la satisfacción de la sorpresa y la ilusión de estar inmerso en un viaje que se alimenta de cada instante, de cada milésima de segundo. El pez pequeño nunca finalizará su viaje a través del infinito océano y cuando haya escrutado todo el inmenso mar se lanzará a descubrir, palmo a palmo, todo el universo. El pez grande en la bañera chocará contra las paredes de sus límites, sufrirá los golpes de su instinto aventurero atrapado en la cárcel del control traicionero y la falsa seguridad. Incito a los actores a “creerse” peces pequeños en un océano de oportunidades; porque, el tamaño es relativo : depende del cristal con que se mire. Para un pez grande en una bañera los límites de su territorio son su fortuna; para un pez pequeño todo límite es una prisión. Lo que a uno le hace grande no es su propio tamaño, sino, la dimensión de su coraje.
Un poco de Chaplin para ilustrar el camino de la creatividad:

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2 comentarios en “El Método Baco 1

    • ¡Absolutamente de acuerdo! Es mejor anteponer la calidad a la cantidad, vale más medirnos por lo que somos y no por lo que aparentamos ser, es preferible que se nos reconozca por nuestros gestos y no por nuestras formas. Gracias por regalarnos tan ilustrativa reflexión, Cristina.

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